Cuentos de mi Autoria

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    • Cuentos de mi Autoria

      Les dejo dos cuentos cortos de mi autoría.. Espero que los disfruten..
      Mi primer hilo y espero poder aportar con más cosas..
      Saludos




      Breve relato de un amor infinito



      Esta es la historia de un amor sufrido.. Amor que tal vez muchos hayan tenido.. Un amor a distancia..

      Naiala se llama ella. Su amado se llama Sarloc.. Dos chicos de provincias muy distantes...
      Se conocieron en un viaje que hicieron a las Ruinas de la Ciudad Dorada.. Cada uno fue por su lado..
      Hay gente que no cree en los milagros.. Pero entr tal vez, no se, mil personas que estaban ese día en las Ruinas, ellos se vieron.. Se encontraron.. Si eso no es un milagro ¿Qué cosa lo es?
      Naiala es una joven muy bella, algunos años mayor que Sarloc.. Además de lo físico la dulzura que envuelve la capa superior de su personalidad la hace superar toda belleza conocida en el mundo..
      Hablaron todos los días que duró esa travesía.. Legó el día de la despedida.. Cada uno volvio a su lugar en el mundo..

      Siguieron comunicandose por carta.. Se escribian una vez por semana.. Sarloc se quedó con la impresión que ella le había dado y con su imaginación.. Como diría una canción.. Sospecha que es de miel por afuera, de fuego por dentro.. El cree, por la diferencia de edad existente entre los dos (seis años para ser exactos), que Naiala es la única persona que lo entendería. Ya se ha cansado de lidiar con gente de su edad; porque, aunque suene pedante. las siente muy inmaduras..

      En unas de sus cartas el supo de la enfermedad que alguna vez aquejo a su amada.. Al enterarse de eso el la tuvo aún más presente en su corazón.. Ella también sabe de los caminos misteriosos de la vida, conoce el dolor y sabe aceptarlo como viene..

      El ya no soportaba más la distancia.. Quería ir donde estaba ella y enmudecerla de un beso.. Quería ser quien la abrazará en invierno, aquel rostro que ella viera cada mañana al despertar.. ¿Cómo no iba a querer eso si ella es su dama soñada?

      Ella sueña con él seguido.. Está tan enamorada de él, como él de ella.. La distancia le pesa más que aquella enfermedad que alguna vez sufró..
      Las razones que le dicta el corazón la hacen soñar, igual que a el.. Pero los dos les hace golpear el piso la realidad.. Viven muy lejos el uno del otro...

      Se escribieron durante un año.. Se contaban sus sueños y seretos más profundos, pero jamás mencionaron al otro en sus proyecciones, para no crearse ilusiones que tal vez no se harían realidad.. Mientras tanto el seguía su preparación para la vida...

      Cuando empezo a gastarse el segundo calendario de la relación a distancia que habían forjado, el la fue a buscar.. Se subió a su caballo y partió..
      Al llegar, desmontó de su córcel blanco y la golpeo con un beso terriblemente apasionado. Un beso que tenía un año de pausa.. Su cuerpo estaba por estallar de tanta alegría.. ¿Y cómo no tenerla?¡Por fin tenía a su amada! Ella derramó su llanto alegre, ese que siempre derramaba ante cada carta de él.. Pero esta vez pudo haber formado mares..

      Y juntos se fueron a sembrar rosas y jazmines por cada beso que se dieran, a lo largo de todo su mundo..


      El Disparo.

      Todo comenzó esa lluviosa tarde de abril, mi perro dormía tirado sobre la alfombra; yo escuchaba la música sonar en la radio.
      Soñaba despierto con aquel que me había disparado. De vez en cuando me bajaban a la tierra mis tareas planeadas para el lunes o alguna llamada: me acordaba de la junta, el juicio, la reunión con mi cliente; me llamaba un socio del bufete, en fin, soñaba entre cortes.
      En un momento, noté que no tenía más yerba para tomar mate, así que me decidí a bajar de la nube e ir a comprar un paquete de un kilo.
      Mis sueños con este sujeto eran muy violentos…nunca acababan, no habían un final, pensé que tal vez yo tenía que escribir el final con una acción o borrar mi fantasía.
      “¡Esa voz! La recuerdo como si fuera ayer, ¡es él! ¡él es el hombre que me disparó!”. Tomé una fotografía mental de su cara y lo seguí, casualmente iba por el mismo camino que yo y veo que entró al edificio donde yo vivía, no quise ver a que departamento entraba por miedo a la verdad…
      Seguí caminando sin rumbo fijo. La gente salía espantada, corriendo, es que mi cara había quedado horrible luego de ese disparo. Por eso mi mujer y mis hijos se fueron de casa. No podían vivir con un monstruo.
      Me detuve en una plaza, la misma plaza en la que me habían disparado.
      Estaba muy tenso como para volver a casa así que decidí tomar un café. Al llegar al bar nadie me atendía, ni se percataron de mi presencia.
      Decidí regresar a mi casa, totalmente fuera de mí, esperando haber imaginado todo esto.
      Cuando estuve en mi casa, me di cuenta de que no estaba solo… Estaba el maldito que me había disparado. Hizo como si no me hubiese visto. Miraba la tele y luego se fue a cambiar.
      “No se irá a poner mis ropas” pensé.
      Cuando vi que ropa sacaba del closet, noté que era ropa que no conocía, algo que yo no usaría: unos pantalones de nylon, una remera de fútbol y unas zapatillas de fútbol de salón.
      Tiré un florero al piso para que me prestase atención y ¡vaya que lo hizo! Pero sólo miro en la dirección en que yo estaba, asustado, tembloroso… como si hubiera visto un fantasma.
      “Debe ser por como me dejó el rostro” pensé. Pero me desconcerté cuando preguntó “¿Quién anda allí?”.
      Me quedé frío, helado, sin pensamiento alguno por unos cinco minutos. Cuando reaccione todo me empezó a cerrar: la gente en la calle no corría por mi cara, en el bar no me discriminaron, el no me había visto, pues nunca estuve en esos lugares. Es más, yo no estaba vivo. Sigo aquí en mi casa perturbándolo, aterrorizándolo con mi presencia.
      Haciéndole pagar por lo que me hizo…hasta el último día de su vida lo seguiré donde vaya para matarlo de a poco, con sufrimiento y no de un zarpazo como un cobarde, un cobarde como el.