Dorf365 vs. Silfid (Tema: Libre)

    This site uses cookies. By continuing to browse this site, you are agreeing to our Cookie Policy.

    • Dorf365 vs. Silfid (Tema: Libre)

      Tengo el placer de anunciar que Silfid ha accedido a batirse conmigo.

      Las condiciones son:
      • Texto de 2000 palabras
      • Temática libre
      • Plazo de presentación de tres días a contar desde este momento

      Saludos, y que corra la sangre tinta ::D:



      Salida por la CoTan(gente) by Gilbe Dorf is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License[./quote]


      Salida por la CoTan(gente)



      I - Nada

      Ya había tenido bastante. Se quitó las gafas y las dejó sobre la pequeña mesa que tenía delante, sobre montones de hojas. Soltó un débil suspiro, y cerró la carpeta de la que había estado leyendo y corrigiendo toda la tarde.

      -No tiene sentido que pierda el tiempo con ésto -pensó. Pero de alguna forma, seguir con la rutina le tranquilizaba, le apartaba de la tensión de los últimos días-. No sé ni si volveré nunca al instituto.

      Apagó la lámpara por instinto. El cubículo quedó casi a oscuras, pese a la luz que llegaba del pasillo por encima de la puerta. Cada barrote dibujaba una sombra alargada en el techo. No tuvo necesidad de encender de nuevo luz alguna: la penumbra que la envolvía casaba a la perfección con su estado de ánimo, y le mantenía en un estado de cierto vacío en el pensamiento.

      Al rato, la llegada de la cena- una triste bandeja pasada a través de la trampilla de la puerta, con la total indiferencia de la guardia- le devolvió a la mente a la realidad. Encarcelada. Ella, ella precisamente, había ido a parar al módulo de mujeres de una cárcel cualquiera. Un mes antes, ni ella misma lo hubiera creído posible, pero ahora todo era terriblemente real. Su mundo se había reducido a cinco metros cuadrados sin ventanas, una cama dura, un retrete y un escritorio de metal con una silla gastada por toda compañía. Y esas carpetas. Una compañera de departamento se las había hecho llegar, a petición suya, durante una visita; la única que había recibido, aparte de las de su abogado, claro.

      Una sonrisa irónica apareció en sus labios sin pintar. Acudió sin darse cuenta, cómo una revelación sutil de que, a pesar de todas las consecuencias, una parte de ella se sentía satisfecha, casi orgullosa, de lo que había hecho. A veces una persona podía liberarse de las ataduras morales, aún que fuera por un solo momento, y la pasión tomaba el control de sus actos.

      Incluso Sócrates, su gato persa, listo e inquisitivo cómo era, la hubiese apoyado. De haber sido una persona, claro. Todo hubiera sido más fácil si Sócrates hubiese sido un hombre, igual de afectuoso y entregado. Quizá de esa forma ella no se hubiera tomado tan en serio su trabajo, quizá hubiera encontrado en él refugio, un hombro sobre el que llorar, unas palmaditas en la espalda, un fuerte abrazo en los momentos duros...

      Pero eso nunca fue así, y mucho menos lo sería ahora. Estaba sola, más sola que nunca, y probablemente así seguiría el resto de su vida: sola entre 264 presas, de las que sólo oía los gritos de vez en cuando, y la presencia fantasmal de las guardias, más una intuición que una certeza. Era irónico que la hubieran puesto en aislamiento, cómo si alguien quisiera reírse de su desgracia personal... Todos compartían sus motivos, pero sólo ella tuvo el valor de hacerlo, y sólo ella pagaría por ello. Puede que esto fuera lo mejor, al fin y al cabo, era una vida mediocre la que se perdía.

      Apartó un par de carpetas y dejó la bandeja sobre el escritorio, rodeada de papeles. Normalmente era muy cuidadosa con los exámenes y trabajos de los alumnos, y nunca comía cerca de ellos, apenas si se permitía tomarse el café mientras los corregía, y siempre dejando la taza en la mesa auxiliar, nunca en el escritorio. Ahora eso había dejado de importarle y, de todas formas, carecía de un lugar mejor dónde dejar la comida-. Al fin y al cabo, tan mediocres son estas redacciones cómo la comida que me dan, así que poco importaría que se “mezclasen” accidentalmente- pensó. Y empezó a fantasear con la expresión y los comentarios de sus alumnos más esforzados al recibir sus redacciones manchadas de bazofia carcelaria. Esa fue la única satisfacción que le proporcionó la cena.

      Masticaba despacio, no tenía ninguna prisa, así que retenía en su mente el sabor del contenido de su boca, que aún no siendo especialmente agradable, la mantenía ocupada en sentir, en vez de pensar. Tragó por fin, apuró el agua, y dejó la bandeja, ahora casi vacía, al lado de la trampilla.

      Empezó el ritual de cepillado dental. Era una de las pocas rutinas que había podido mantener en prisión. Al menos le dejaba una efímera sensación de pureza cuando terminaba de enjuagarse. Para entonces le estaba llegando el sopor causado por la cena, así que decidió probar suerte y acostarse, a ver si esa noche podía dormir de una sola vez. El día siguiente sería más movido de lo habitual. No emocionante, pero si ajetreado.




      II - Veredicto

      Veía el paisaje a su izquierda, eclipsado de vez en cuando por un camión o una furgoneta circulando en sentido contrario. Iba a echar de menos ese breve tiempo al lado de la ventana, aún que fuera pequeña y estuviera cubierta de reja. Un viaje de ida, un viaje de vuelta, y se acabó. Su siguiente salida sería dentro de una caja de plástico, camino de la morgue. Era algo que ya había asumido, y ahora le parecía de lo más natural, cómo si no hubiera podido suceder de otra forma. La vida había perdido todo su misterio. El caos ordenado de su vida de docente, los planes de estudios que nunca se completaban a tiempo, los trabajos entregados fuera de plazo, los exámenes cambiados de fecha dos o tres veces, y que al final el día que parecía ir peor a todos... ese ritmo palpitante, con sus altibajos pero regular dentro de unos límites, se había tornado una línea plana, sin cambios de intensidad, totalmente ordenada y carente de emoción. De alguna forma ya había muerto. Aún que su cuerpo siguiera vivo. Si un fantasma es una alma en pena que deja atrás el cuerpo, ella era lo contrario: su espíritu era el que había muerto, y su cuerpo era que seguía funcionando al ralentí. Pero, en este momento, al menos sus ojos eran libres, y recorrían el alrededor del furgón.

      Penetraron en el centro de la ciudad, abriéndose camino lentamente entre el tráfico de primera hora de la mañana. Llegaron a los juzgados a las nueve menos siete minutos. Al bajar del vehículo, el aire fresco le golpeó el rostro, y los ruidos de la calle la reconfortaron. Pocos minutos después de llegar al calabozo, apareció su abogado.

      -¿Cómo estás? -preguntó en tono casual-. ¿Has podido descansar esta noche?
      -Estoy bien. Sólo... ¿te importaría dejarme un cigarrillo...? Gracias -dijo mientras el Eduardo, el abogado, le encendía el pitillo.
      -Creía que no fumabas.
      -Y no fumo. Pero hoy me apetecía.

      Se había levantado tranquila, pero durante el viaje había despertado cierto impulso de rebeldía. Sabía que tendría que bailar al son de la música que otros tocaran, pero un rescoldo de su carácter temperamental se había encendido al recordar su hábitat natural: las calles ajetreadas de Madrid, el sonido de cláxones, el silencio relativo cuando el semáforo se ponía en rojo... de alguna forma, había mermado su escudo de indiferencia, y una leve ansiedad se apoderaba de ella. El cigarrillo surtió efecto y la sosegó un poco.

      Eran las nueve y veinticinco cuando el guardia abrió la puerta.
      -Es la hora.
      -Es la hora -repitió ella, apagando el pitillo en el cenicero.

      Cuando faltaba un minuto para la media, el secretario se levantó y dijo, mecánicamente- Todos en pié.
      Apareció Su Señoría, cómo de costumbre, con el rostro menos expresivo que un bloque de granito.
      -En el caso del Ministerio Fiscal contra... con el cargo de homicidio en primer grado. El tribunal halla a la acusada -no sentía ninguna emoción. Sabía perfectamente lo que oiría a continuación, incluso ella misma pronunciaba para sus adentros la palabra mientras oía decirlo al juez- Culpable. ¿Desea la acusada alegar alguna circunstancia que pueda servirle de atenuante?
      -Si, Señoría -dijo Eduardo, mientras se ponía en pie- Mi cliente no tiene antecedentes penales. Nunca ha recibido demanda civil ni penal. Ha desarrollado toda su vida profesional al servicio de la comunidad. Ha aceptado su culpabilidad desde el primer momento. Lamenta profundamente lo ocurrido -eso era mentira, y Eduardo lo sabía perfectamente, pero su trabajo consistía en decir eso, y sin siquiera pensarlo, giró la vista hacia ella, para darle un toque dramático a la escena, mil veces ensayada en sus años de experiencia. Pero cuando sus miradas se cruzaron, la pasividad y resignación que vio en los ojos de ella le ofendieron. Él hacía lo posible para lograr una condena leve, y ella ni siquiera parecía estar prestando atención a lo que sucedía. Las palabras resbalaron de su pensamiento y dejó de hablar.

      Volvió la cabeza hacia el juez, que le miraba expectante, y le devolvió la mirada mientras un atisbo de sonrisa contenida se le dibujaba en el rostro. Recobró la esperanza. Una salida desesperada, pero una salida, al fin y al cabo-. Señoría, los autos tuvieron lugar bajo una gran presión social. Mi cliente, cómo ya he dicho, es profesora desde que terminó sus estudios, lleva veintisiete años de servicio docente, luchando contra la congelación salarial, los continuos cambios de la legislación educativa, los recortes y, encima de todo ello, dar la cara ante padres y alumnos por los responsables reales de esos problemas. La casi totalidad del país compartía la animadversión hacia la víctima. El hecho de que fuera una personalidad pública de ese talante debería considerarse un atenuante, en vez de un agravante. Señoría, ese homicidio ha resultado un acto absoluto de servicio público a este país y a las generaciones próximas así lo recordarán.

      -Señor Redondo, esto es un tribunal, no en una clase de ciencias políticas. Mida sus palabras, antes de que diga algo que pueda ser tomado por incitación a la violencia- le cortó el juez, con ademanes paternalistas-. Si no tiene más argumentos legales -enfatizando la palabra- podemos dar el caso visto para sentencia.

      El abogado defensor dudó un momento, antes de responder- Nada más.
      -Entonces nos veremos después de la comida. Se levanta la sesión.

      *****


      Su Señoría -Paco cuando se quitaba la toga-, entró en su despacho. Se sentía confuso.

      Por un lado le contrariaba que el defensor se hubiera salido de lo convencional en un caso tan claro. Esa efusividad era entrañable en los abogados bisoños, pero en alguien veterano cómo Eduardo Redondo era casi indecente. Por el otro lado, le divertía esa osadía que nació de pronto en el abogado. Una especie de pasión juvenil, de la que sólo hacían gala los abogados de las películas americanas.

      Con eso aún en la cabeza, pidió un bolo y un café con leche-. A relaxing cup... -pensó para sus adentros-. Entre ministros y alcaldesas, vamos listos.

      En casos cómo este, solía darle vueltas a la misma reflexión, sin poder hacer nada por evitarlo: su misión era aplicar la ley, y nada más. Lo de impartir justicia ya hacía tiempo que lo había dejado por imposible-. La Justicia es cosa de Dios- solía decirse entre los de su profesión. A menudo la Ley y la Justicia discurrían por caminos divergentes... qué bueno sería poder hacerlos coincidir de vez en cuando, aún que sólo fuera para comprobar que es posible lograrlo. Para mantener la esperanza.




      III - Sentencia

      Un rumor apagado recorría la sala. Habían estado esperando juntos en el calabozo, casi todo el tiempo en silencio. El reloj marcaba las tres menos un minuto, y ese magistrado era más exacto que un tren británico. Las deliberaciones finales solían demorarse, pero nunca en este juzgado de lo penal.

      -Todos en pie.
      -En el caso contra... Este tribunal estima que este homicidio es un mal justificado en la evitación de un mal mayor. La acusada queda en libertad. Se levanta la sesión- la gente empezó a murmurar. Varias personas rodearon al juez, préguntándole.

      Entre el público, la viuda, la señora Wert, se quedó quieta. No era disgusto lo que sentía, sólo sorpresa.

      The post was edited 3 times, last by Dorf365 ().

    • Aquí está mi relato:

      Reflexión interior en un día cualquiera.

      El despertador suena como cada mañana chillón y molesto. Su estridente repiqueteo altera la calma de mi sueño onírico de una realidad mejor que se aleja a la misma velocidad que el tiempo pasa. Miro por la ventana al traluz de la tenue luz de las farolas atraida por el ruido de la calle.

      Cabizbajo y somnoliento un hombre reparte el pan al colmado de enfrente. El taciturno dueño firma algún papel mientras va colocando en los abigarrados estantes las mercancias. Las barras de pan y los bollos puestos unos encima de otros en sus baldas ordenados como solitarios soldados abandonados a una batalla en que serán devorados por el hambre matutino de los clientes.

      Una ligera sonrisa asoma suavemente cuando pienso en tan extraña guerra pero pronto se devanece por el rigor de las bajas temperaturas y los gruñidos de mi estómago. Miro mi cama vacia. Mi gesto se tuerce. No tengo a nadie a quien contárselo y quisiera hacerlo. Decirle los mil y un detalles nimios de mi día mientras me río, pero el único sonido audible es el del café hirviendo.

      El atasco matutino me enseña las adustas y serias caras de los conductores que me rodean mientras nos movemos lentamente por las enfermas arterias de una ciudad llena de indiferencia. Un conductor me pita con desconsideración, mientras vocifera lo que seguramente sea un insulto. Me encojo asustada por la agresividad mientras miro a mi alrededro y acelero. Comprendo que no hay respeto ni comprensión en este mundo. Tan sólo el egoismo del más fuerte o el miedo del más débil que cree que ha gritos conseguirá llegar antes al trabajo.

      Mientras trabajo observo a los demás, callada, como la gente se ataca y se defiende mientras pienso en lo triste de esa clase de relaciones. A veces, me gustaría intervenir y gritar y decir lo que pienso, pero al instante siento miedo y retrocedo como todos mirando para otro lado. Soy mezquina. Una simple cobarde que trata de sobrevivir mientras trata de huir del daño de los demás.

      Mi corazón llora en algún solitario rincón mientras me recrimina ofuscado mi forma de ser. Mi digo a mi misma que sólo soy como los demás, pero la margura de mis propios pensamientos revela la triste realidad de mis deseos. Por eso, me agarro a tí. Enganchada como una yonki moderna a las nuevas tecnologías, te espero, ansiosa, a que me des mi dosis diaria de comprensión y afecto cibernético, paquetes de cariño bit a bit.

      Sé que es falso y mentiroso. Fruto del mi imaginación y mi deseo, pero he de decirte que ahí estaré mientras pueda alimentándome de la sonrisa que no veo, de la voz que no oigo, de la presencia que no siento. Pero no me importa porque que sea virtual o que no exista porque así mi corazón está contento, porque así mi ser logra salir de su cáscara y coprende que no todo está perdido y que no esta sólo. En defintiva, que existe la esperanza.


      Saludos.
    • Vuelvo a esta sección despues de mucho tiempo para dar mi opinión sobre un duelo. Las plumas deben estar oxidadas después de tanto tiempo xD

      Vamos con el primer relato.


      Salida por la CoTan(gente)

      De entrada el título casi que nos grita que va con doble sentido, personalmente pienso que cuando hay que explicar de manera tan directa algo como esto es porque algo falla.

      El relato empieza muy bien, con una redacción excelente y un muy buen ritmo. Poco a poco nos va describiendo la situación y lo que no es descrito es fácil de imaginar.
      Por momentos me parece que pierde muchas palabras hablando de los exámenes y de cosas aparentemente sin importancia pero a lo mejor la tienen más adelante.

      Cuando faltaba un minuto para la media, el secretario se levantó y dijo, mecánicamente- Todos en pié.
      Apareció Su Señoría, cómo de costumbre, con el rostro menos expresivo que un bloque de granito.
      -En el caso del Ministerio Fiscal contra... con el cargo de homicidio en primer grado. El tribunal halla a la acusada -no sentía ninguna emoción. Sabía perfectamente lo que oiría a continuación, incluso ella misma pronunciaba para sus adentros la palabra mientras oía decirlo al juez- Culpable. ¿Desea la acusada alegar alguna circunstancia que pueda servirle de atenuante?


      Esto no es un juicio, al parecer este ya pasó. el Juez entra y va de una vez a la sentencia, esperaba que en el juicio nos explicaran un poco mejor la situación.

      El hecho de que fuera una personalidad pública de ese talante debería considerarse un atenuante, en vez de un agravante. Señoría, ese homicidio ha resultado un acto absoluto de servicio público a este país y a las generaciones próximas así lo recordarán.


      Al próximo que habrían de hacerle un juicio es al abogado por extremista e incitar a la violencia. Claramente está diciendo que matar a los malos dirigentes es un servicio para la nación. Menudo irresponsable.

      III - Sentencia

      Un rumor apagado recorría la sala. Habían estado esperando juntos en el calabozo, casi todo el tiempo en silencio. El reloj marcaba las tres menos un minuto, y ese magistrado era más exacto que un tren británico. Las deliberaciones finales solían demorarse, pero nunca en este juzgado de lo penal.

      -Todos en pie.
      -En el caso contra... Este tribunal estima que este homicidio es un mal justificado en la evitación de un mal mayor. La acusada queda en libertad. Se levanta la sesión- la gente empezó a murmurar. Varias personas rodearon al juez, préguntándole.

      Entre el público, la viuda, la señora Wert, se quedó quieta. No era disgusto lo que sentía, sólo sorpresa.


      De hecho me parece que la sentencia empezó desde antes pero es un dato sin importancia.
      Desde la intervención del abogado me parece que cae el relato, un poco traído por los cabellos ese resultado final, ese juez no se salió por la tangente sino que partió la ley por toda la mitad.
      De ser verdad lo primero que se vendría es la apelación de la fiscalia donde se echaría para atrás esa locura de liberar a la asesina. Luego se inhabilitaría al juez y se le abriría investigación al abogado.
      Por mucho que un juez tenga ciertas libertades tampoco se le puede ir la olla así y hacer lo que se le da la gana para impartir lo que considera justicia (Que en este caso no me parece que sea liberar a la acusada).

      Aunque el autor quiso trabajar con el suspenso y darnos información de a poco, me parece que le falto contextualizarnos un poco más sobre el asesinato. En estos momentos serian útiles todas esas palabras que a mi parecer se malgastaron en el primer "Capitulo" . Con lo que nos contó yo me imagino que la profesora un día amaneció de malas pulgas por los recortes en educación y fue y mató al ministro de educación sin más. No conozco la ley Española pero no creo que eso de para pena de muerte, pero de que hay que encerrarla hay que hacerlo, no pueden estar esos locos por ahí sueltos.

      En general el relato me gustó aunque no comparta el resultado final. Muy bien escrito, aunque tal vez un final un poco caótico. Me quedaron debiendo el doble sentido del título porque no lo entendí.



      Acerca del segundo relato tengo poco que decir. 2000 Palabras de por sí ya es un relato corto (No por eso fácil de escribir), usar de esas 2000 palabras tan solo 500 te deja un relato descompensadísimo en la competencia.
      Es un relato que nos cuenta una interesante reflexión de una buena manera pero que por si longitud no va más allá que eso, una simple reflexión.
      A pesar de unos cuantos errores ortográficos el relato está muy bien escrito, se entiende fácilmente y es ligero de leer.
      Me gusta cuando leo relatos de manera cibernetica y los relatos hace alusión a ese mundo electrónico y a la realidad del cyberespacio.
      En conclusión me parece que es un relato que se quedó en el camino, para la muestra está que si cogemos las primeras 500 palabras del relato anterior nos quedarían dos textos muy similares. De todas formas lo que mostró me gustó y fue agradable de leer.


      Por estas razones mi votación es de 3-0 A favor de Salida Por la CoTan(Gente)
    • Doy mi punto de vista.


      Ambos relatos son muy agradables a la lectura, creo que en ambos se nota el esfuerzo en su redacción.

      La impresión que me da Salida por la CoTan(gente), es de una historia muy bien armada, donde por ejemplo a mi me faltaron algunos detalles y me sobraron otros. (Coincido con el comentario anterior), pero sacando esto.... es MUY atrapante la forma de redacción, oseas quería seguir leyendo para ver que pasaba... y el final :thumbdown: (Creo que se dio muchos detalles por ejemplo al tema de la docencia que podrían haberse dado en el final. Aparte creo que si el jurado da un veredicto de culpabilidad, el juez como mucho puede moderar la pena, pero creo que no puede cambiar la decisión del jurado.

      Con el tema del relato de Silfid (Reflexión interior en un día cualquiera), me dio la impresión de ser un relato "sufrido", me era muy fácil ponerme en la piel del personaje (creo que no es poca cosa), es un relato transmite el pesar en forma muy buena. Creo que le faltaron palabras, pero creo también que como describe sentimientos esta muy bien contada.

      La verdad me parecen buenos relatos. Pero como hay que decidir mi votación es 2-1 A favor de Salida Por la CoTan(Gente)
    • Salida por la CoTan(gente)

      Empieza el relato dando los detalles justos para mantanerme con ganas de saber más. Especialmente me ha gustado el pasaje con el gato persa ya que pude hacerme una idea más concreta sobre el interior de ese personaje. Quizás sobre alguna cosilla, pero creo que el objetivo del primer capítulo está logrado.

      El segundo capítulo "Veredicto" tiene momentos que me han resultado excelentes.
      De alguna forma ya había muerto. Aún que su cuerpo siguiera vivo. Si un fantasma es una alma en pena que deja atrás el cuerpo, ella era lo contrario: su espíritu era el que había muerto, y su cuerpo era que seguía funcionando al ralentí. Pero, en este momento, al menos sus ojos eran libres, y recorrían el alrededor del furgón.

      Sin duda mi parte favorita del relato. Ahonda en el personaje, creando una cierta empatía hacia ella, mientras en efecto recorres la cuidad a través de sus sentidos. Es quizás una pena que no se haya seguido más en esa dirección y nos meta rápidamente en el juicio, con muchos detalles, pero con nuestra protagonista casi en segundo plano. Te desligas momentáneamente de ella en pos de mantener las ganas de conocer el desenlace.

      Y llega la sentencia. Si se pretendía llamar la atención, desde luego lo ha conseguido conmigo. Pero no me ha gustado nada que al final sea algo relacionado con la política. Casi un crimen ideológico, por si fuera poco absuelto.
      Quedé defraudado.

      Aún así, dar mi enhorabuena por el relato.


      Reflexión interior en un día cualquiera.

      Es corto, de eso no hay duda. No es por comparar con el anterior, sino porque uno quiere seguir leyendo más sobre ese personaje, quiere cotillear aún más en sus reflexiones. Y es que el relato te sumerge sin dilación en el océano emocional, del que ya no vuelves a salir. Quizás las situaciones cotidianas ayudan a formarse una idea exacta de lo que acontece, pero todas ellas son un simple pretexto para seguir en ese viaje interior.

      Desgarrador me ha resultado este pequeño pasaje
      No tengo a nadie a quien contárselo y quisiera hacerlo. Decirle los mil y un detalles nimios de mi día mientras me río, pero el único sonido audible es el del café hirviendo.

      Parecería que nuestra protagonista, a lo largo del relato, se fuese irremediablemente a ahogar pero no. Llega el pequeño final, reflota y toma una gran bocanada de positivismo. Bonito final


      Toca tomar una decisión. Obviamente es personal, pero debido a la densidad de emociones que me ha transmitido el segundo relato, doy un 2 a 1 a favor de Reflexión interior en un día cualquiera.

    • La verdad que es díficil comparar en un duelo de temática libre pero en fin, será una evaluación personal sobre el que me identificó más.

      Salida por la CoTan(gente) "cuando sus miradas se cruzaron, la pasividad y resignación que vio en los ojos de ella le ofendieron" un personaje que perdió todo interés en seguir luego de lo que haya sucedido. Hay muchos detalles que si bien está bueno explicar el entorno para que los demás se hagan una imágen de dónde esta sobran. Yo en particular me quedé con ganas de saber cual fue el motivo por el cual el juez cambió la sentencia, si su misión era aplicar la ley.


      Reflexión interior en un día cualquiera.
      "Mi corazón llora en algún solitario rincón mientras me recrimina ofuscado mi forma de ser." Al igual que el mío todos los días. Me sentí muy identificado y creo que no soy el único que piensa que a veces el mejor refugio es este mundo virtual, donde podés actuar sin miedo.


      2
      a 1 a favor de Reflexión interior de un día cualquiera.
    • Igual que IgnacioM veo muy dificil comparar ambos.

      Salida por la CoTan(gente) tienes un invidiable talento para esto, te felicito por ello. Es muy admiable la manera con que haces que se engache una a tu relato desde un principio. Pero quizás falló un poco el final, como que quedo demasiados motivos oculto que debieron ser revalados para entenderse mejor el cambio que pega al final.

      Reflexión interior en un día cualquiera. Silphild tienes mucho talento al igual que Dorf, pero ademas de enganchar al lector haces que una se indentifique con lo que escribes, quizás por el tema que empleaste y el deseo nato que todos tenemos de querer ser el cual el mundo virtual proporciona ese poder ser.

      Me es dificil escoer, pero me quedo con el del Sil porque ademas de disfrutarlo logro que me sintiera identificada. Y creo que cuando leemos lo que sea en el fondo nos gusta encontrarnos en lo que hacemos/leemos/ etc y lograste eso Sil.

      Enhorabuena a ambos, teneis futuro en eso de la literatura jeje.

      Saludos

      "Caerán á tu lado mil, Y diez mil á tu diestra: Mas á ti no llegará"Salmos 91:7

      KieRoQuELloReN wrote:

      no me fío ni de mi mismo, a veces,me quiero cazar el fleet!!
    • Saludos Niluski, para que la votación sea válida tienes que asignar 3 puntos como creas conveniente a los relatos en cuestión.

      Entre otras cosas, cuanto tiempo de duración acordaron los duelistas para este enfrentamiento?
    • Carlius wrote:

      Saludos Niluski, para que la votación sea válida tienes que asignar 3 puntos como creas conveniente a los relatos en cuestión.

      Entre otras cosas, cuanto tiempo de duración acordaron los duelistas para este enfrentamiento?


      Buenas,

      Ese detalle se nos pasó indicarlo entre las condiciones indicadas al principio del hilo, pero hemos acordado que las votaciones serán posibles hasta mañana miercoles 4-03-2015. Pedimos disculpas por no haberlo comunicado antes, pero nuestra propia bisoñez en esto de los duelos no nos ha permitido indicarlo con mayor antelación.

      Una vez cerradas las votaciones, estarán permitidas las réplicas de los participantes en el duelo, pero siempre de manera objetiva y sin exaltaciones para comentar a modo de pequeña tertulia los textos en todos aquellos puntos de se deseen comentar sin que esto suponga que se abra ningún deabate literario sobre aspectos concretos, ya que el hilo no tiene esa finalidad. Gracias por vuestra comprensión en este punto de antemano.

      Carlius tienes razón, Niluski, para que la votación sea válida es neceario asignar una putuación de 0 a 3 puntos, pudiendo repartir dichos puntos en la proporción que se desee entre los usuarios que participan en el reto.

      Edito para evitar el dobleposteo:

      Bien, una vez terminado el plazo para emitir juicios y los votos correspondientes, pasaremos al recuento final de las votaciones. Así:

      Salida por la CoTan(gente). --> obtiene 7 puntos.
      Reflexión interior en un día cualquiera. --> 5 puntos.

      Por tanto, como moderadora de la sección declaro ganador del duelo a Dorf365.

      Con independencia del resultado debo decir que fue una grata experiencia. Difícil, pero grata para alguien no acostumbrada a escribir. Por ello, no puedo por menos felicitar al Dorf365 por su relato y sobre todo, por haber propuesto este reto que espero sea el primero de muchos entre los usuarios.

      Enhorabuena al ganador.



      Saludos.

      The post was edited 4 times, last by Silfid ().

    • Cómo ya está cerrado el período de votaciones, me permito dar mi opinión cómo autor de mi propio texto, y cómo lector del de Silfid.


      Sobre Salida por la CoTan(gente)

      Tenía varias ideas preparadas para el texto, pero a última hora me decidí por algo atípico en mí: la reflexión psicológica. Nunca antes me había propuesto escribir así. Siempre suelo escribir narrativa. Con toques psicológicos, pero siempre manteniendo el argumento central del desarrollo de los acontecimientos.

      Mi intención era ir presentando a la protagonista y, poco a poco, ir desvelando su situación externa: el encarcelamiento, un juicio, pero sin entrar en detalles, un crimen... pero todo cómo de pasada, dejando siempre el protagonismo a la "rotura" del esquema mental, y no a los motivos de los hechos. Éste sería el primer capítulo, y el principio del segundo, justo antes del juicio.

      Creo que todos coincidimos en que esa es la parte mejor escrita. Así lo veo yo también. Pero, releyendo, me pareció demasiado lento, así que caí en la trampa de volver a lo habitual en mí, y me puse a narrar hechos externos, armar la trama externa: crimen, juicio... estructurándolo en 4 capítulos:
      1. Nada. La parte reflexiva y la presentación de la protagonista.
      2. Sentencia. Me quise extender un poco más en la realidad de la situación legal de la protagonista, los cargos a los que se enfrentaba, seguir un poco con la psicología, mostrando una vez más su alienación a la realidad.
      3. Sentencia. Describir las circunstancias del crimen, la decisión del juez y la perplejidad de la protagonista ante un desenlace que ella no había llegado a concebir posible.
      4. Epílogo. Aquí haría aclaraciones finales, llegando, por último, a desvelar la identidad de la víctima.

      Resulta evidente que me faltaron el tercer y cuarto capítulos. Lo que pasó es que me enfrasqué demasiado, y al poco de empezar el tercer capítulo, me dí cuenta de que pasaba de las 3.000 palabras. De ahí en adelante, empecé a recortar por todas partes. En el primer capítulo, fue algo positivo, pero me hizo imposible mantener el contenido previsto, y por eso el final quedó tan mal :thumbdown:

      Fue un error por mi parte querer cambiar el tipo de relato a medio hacer. Aún mayor error presentarlo de esta forma ante Uds., sabiendo que no estaba en buena condición todavía. Una fijación por hacerlo atractivo y mi cobardía por lanzarme al recurso habitual, abandonando la reflexión. Creo que de haberme centrado en mejorar el primer capítulo y el principio del segundo, obviando el tercero y cuarto, hubiera quedado mejor, a pesar de no llegar a la extensión prevista.

      "Carlius" wrote:

      Esto no es un juicio, al parecer este ya pasó. el Juez entra y va de una vez a la sentencia, esperaba que en el juicio nos explicaran un poco mejor la situación.

      Cierto, el juicio ya pasó, por eso la indiferencia de la protagonista, que ya se da por perdida. La idea era ir desvelando lo ocurrido a medida que avanzaran las reflexiones, cómo único recurso para mantener el interés del lector.

      "Carlius" wrote:

      Al próximo que habrían de hacerle un juicio es al abogado por extremista e incitar a la violencia. Claramente está diciendo que matar a los malos dirigentes es un servicio para la nación. Menudo irresponsable.

      Creo que el juez opinaba cómo tú en la escena de su despacho. De todos modos actuaba en defensa de su cliente. Era ya su única esperanza.

      "Carlius" wrote:

      De hecho me parece que la sentencia empezó desde antes pero es un dato sin importancia.

      Suscribo totalmente tus palabras. El soliloquio del juez debiera estar incorporado al tercer capítulo. Lo puse en el segundo porque la previsión era de un tercer capítulo mucho mayor en cuanto a contenidos y extensión.

      "nisha_35" wrote:

      Aparte creo que si el jurado da un veredicto de culpabilidad, el juez como mucho puede moderar la pena, pero creo que no puede cambiar la decisión del jurado.

      Ahí me salió la vena americana, y me iba a agarrar al principio de la justificación del mal menor para evitar un mal mayor. Creo que se aplica en derecho civil, pero no tengo la seguridad de que también sea preceptivo en derecho penal. Me faltó la ocasión de consultarlo con mi asesor legal.

      "DonMuerte" wrote:

      Especialmente me ha gustado el pasaje con el gato persa ya que pude hacerme una idea más concreta sobre el interior de ese personaje.

      Esa era la idea. Me surgió sobre la marcha. Quizá no dedique suficiente tiempo a simplificar un poco esa parte.

      "DonMuerte" wrote:

      Sin duda mi parte favorita del relato. Ahonda en el personaje, creando una cierta empatía hacia ella, mientras en efecto recorres la cuidad a través de sus sentidos. Es quizás una pena que no se haya seguido más en esa dirección y nos meta rápidamente en el juicio, con muchos detalles, pero con nuestra protagonista casi en segundo plano. Te desligas momentáneamente de ella en pos de mantener las ganas de conocer el desenlace.

      Ese era el estilo que quería mantener a lo largo del texto, pero mi cobardía me traicionó, cómo dije antes.

      "IgnacioM" wrote:

      Yo en particular me quedé con ganas de saber cual fue el motivo por el cual el juez cambió la sentencia, si su misión era aplicar la ley.

      Apunté ese dilema entre impartir justicia o aplicar la ley. Sin duda me faltó desarrollar esa parte, igual que todo el desenlace.

      "niluski" wrote:

      Es muy admiable la manera con que haces que se engache una a tu relato desde un principio.

      Me alivia que te sea atrayente la forma de escribirlo. Lo hice bastante tirando a mi gusto personal, y eso es arriesgado, teniendo en cuenta que los escritores que de verdad me gustan no son best-sellers precisamente.

      "Carlius" wrote:

      De entrada el título casi que nos grita que va con doble sentido, personalmente pienso que cuando hay que explicar de manera tan directa algo como esto es porque algo falla.

      El título siempre es lo último que escribo en un relato. Es una clara muestra de lo que me sugirió en texto cuando lo dejé listo para publicar. Creo que bastante descriptivo, por desgracia. Si me hubiera parecido mejor, seguro que se me hubiera ocurrido uno más sugerente.


      En definitiva, creo que dentro de un tiempo, cuando coja perspectiva, este texto dará para extenderlo y desarrollar cómo se merece los dos últimos capítulos, obteniendo un resultado más acorde a las expectativas.


      *****


      Sobre Reflexión interior en un día cualquiera

      Empiezo diciendo que su estilo es muy agradable. Das una idea del estado de ánimo de la protagonista a través de las cosas en que centras la atención. Es el estilo que me gusta, ahí encuentro semejanzas entre tu texto y la primera parte de mi relato. Dos mujeres. Ambas se sienten solas, resignadas, con un entorno frío, o por lo menos ajeno a su sentir. Aparece la referencia a la luz en los dos. Esa vida urbanita que junta el ruido y ajetreo externos con la soledad y el silencio internos.

      Me gusta la transición que haces de lo íntimo a lo ajeno, párrafo a párrafo. Al llegar a sensación que te produce la gente de tu alrededor, vuelves a la parte íntima, y ahí abordas la relación entre ambas cosas.

      Los sentimientos y la red creo que es un tema muy atractivo para los lectores de este foro, porque todos conocemos las particularidades de la socialización virtual, y lo que cuesta encaja esos sentimientos sobre algo tan abstracto cómo una identidad virtual. El ultimo párrafo lo cierra muy bien.


      Salvo algunos detalles de puntuación, me parece un texto muy coherente, especialmente comparándolo con el mío. Comparando ambos, tu sacrificio de la métrica por el resultado literario me parece mucho más justificado que el sacrificio inverso que yo hago.


      EDITO: No había visto el comentario de Silfid acerca del resultado del duelo. Creo que ha sido una lance reñido. A pesar de tener libertad de tema, de alguna forma han terminado versando en una reflexión con ciertas similutudes.

      Debo agradecer a Silfid por haber aceptado el guante, y a los contertulios por tomarse el trabajo de comentar y puntuar los textos; sé que no resulta fácil.

      La experiencia me ha gustado, y he aprendido muchas cosa. Quiero manifestar mi disposición a volver a batirme con quien lo desee :tender:

      The post was edited 3 times, last by Dorf365 ().

    • No le des tan duro al relato dorf365, no digas que "por eso al final quedó tan mal" y que fue "aún un mayor error presentarlo así ante ustedes" que el relato es bueno.
      La mayoría de cosas que resalté son negativas pero porque pienso que en las criticas las más valiosas son las que muestran los errores, no porque el relato sea malo que no lo es.

      Es un relato bastante bueno que ahora que le conoces ciertas falencias puedes desarrollarlo más extenso y mejor, ojalá que cuando lo hagas lo compartas con nosotros.

      Muchas gracias a ti y a Silfid por darle algo de vida a esta sección y por tan buen duelo, resultó ser muy reñido al final.

      Saludos.