Los colosos de memnon

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    • Los colosos de memnon

      Los colosos de memnon


      Cuando partí aquella mañana por ese siniestro camino, nunca me imaginé las mórbidas y terroríficas cosas que vería más adelante, pero he de admitir queen esa soleada mañana todo se verá misteriosamente normal, al poco tiempo de estar caminando, la carretera se terminó y fue seguida por un decadente camino de tierra que lastimaba las plantas de los pies con las cuantiosas y minúsculas piedras que se mezclaban entre los sedimentos, al lado derecho podía ver las pequeñas casas de los lugareños y sus extensas plantaciones, que tenían un aspecto enfermizo , las hojas con colores grisáceos, los tallos delgados, quebradizos y unos frutos con un aspecto de lo más horrendo.



      Entre mas subía por las laderas de la montaña, peor se veían todas las plantas, y pronto ya ni podría verlas pues me adentraba en un bosque dominado por la niebla.

      El frio y el hambre cada vez eran más insoportables y más difíciles de ignorar, aun peor sabiendo que cada paso me llevaba más arriba, lo que significaba tener menos oxígeno y por consiguiente un aumento en la asfixia que sentía. Tras tres horas de caminata se hizo necesario tomar un descanso. Me encontraba agotado así que me recosté a un lado de la carretera mientras comía. En ese momento me di cuenta que en todo el viaje no había visto a ningún otro viajero, he de admitir que eso me inquieto un poco, más de una vez he viajado por largas carreteras lúgubres, pero normalmente puedes ver a uno o dos peregrinos más pasando por ahí. Aun así, mi curiosidad no me permitió volver, quería llegar.

      Tras otras tres horas de caminata el bosque de niebla se acabó, me encontraba ahora en un páramo completamente, el suelo tenía un color amarillento y era imposible saber dónde estaba el sol, todo estaba cubierto por una espesa niebla, los pocos arbustos que podía ver, tenían un aspecto deprimente, como si todo el lugar estuviera a las puertas de la muerte. Mientras contemplaba todo este siniestro paisaje, llegue por fin a las puertas de aquel monumento, la entrada estaba custodiada por dos colosos como los de memnon pero ilustraban criaturas aberrantes, imposibles de describir, con miles de ojos y tentáculos saliendo de todas partes. Sabía que estaba en el lugar correcto. Pero aun no era de noche debía esperar un poco más.

      Cerca del monumento parecía no haber ningún habitante, camine un poco por un camino a la derecha y termine llegando a una vieja habitación de madera, no diré que era una casa, más bien parecía un cuarto abandonado, con una pared abierta y una barra parecida a la de un bar, había restos de comida que hacía mucho tiempo que se había descompuesto, aparte de eso, todo lo demás estaba completamente vacío, quizás alguna que otra silla, pero nada más.

      Esperé afuera del cuarto, asediado por el frio y con mi mirada fija en un estanque, fui dominado por el sueño.

      Cuando desperté, lo primero que sentí fue un fuerte olor a azufre y pestilencia, que dominaba por completo el aire, ya no había luz en el cielo así que encendí mi linterna. Grande fue mi sorpresa al darme cuenta que el lago que antes estaba mirando se había convertido en un hervidero, por su apariencia, recordaba el de las aguas termales, pero esta tenía un color mucho más grave, parecido al verde mohoso y el olor era claramente extraño, aun así, no había venido a investigar este lago, sino a ver lo que ocultaba el monumento y ya era de noche así que me dirigí hacia él.



      De nuevo estaba frente a esos dos colosos lúgubres, jueces que observaban a todos los que entraban, dentro del recinto había poca cosa, algunas piedras megalíticas de tamaño inmensurablemente grandes, aparte de eso solo estaban unas viejas tumbas, Para aquellos que no lo sepan, aquí hace muchos años un grupo de investigadores fue arroyado por una avalancha, solo uno de ellos sobrevivió y todos piensan que ha enloquecido, pero yo escuche su historia y por eso es que estoy ahora aquí, me dijo donde debía de buscar y que debía de encontrar. En mitad del sepulcro empecé a escavar, entre más profundo, más dura se volvía la tierra y cada vez más tenía la impresión de que la niebla estaba devorando el terreno, no podía ver ya las misteriosas estatuas, a pesar de que solo estaban a unos cuantos metros.De repente choco con algo sólido, escavo un poco a su alrededor y veo que es un cofre de color negro, las inscripciones que lo rodean son imposibles de leer, pero las figuras jeroglíficas que tiene son de un carácter siniestro y espantoso, al poco de eso empieza a dolerme la cabeza enormemente, tenía que salir de allí inmediatamente.



      Salí corriendo a toda prisa, tras pasar al lado de las estatuas me dio la impresión de que estas se movían, no me volví para comprobar si era verdad, antes corrí todavía más.

      En medio de la huida, sentía como algo de tamaño cósmico estaba persiguiendo, sentía como si unos horrendos ojos amarillos me observaban y trataban de alcanzarme, corrí quizás durante una hora. Mis pies estaban en carne viva, y me dolía cada vez más la cabeza. Pronto entre un trance y es aquí donde mis recuerdos se vuelven borrosos.



      Una presencia desconocía me invadía, veía un lago mohoso con sus aguas hirviendo, donde gases pestilentes y vomitivos aturdían lo que me quedaba de mis sentidos, la noche era negra como ningún otra y solo podía ver lo que mi linterna alumbraba. Dentro del lago se estaba levantando una masa de carne de tamaño titánico, cuya forma que desafiaba a las propias leyes de la física, causaba un horror que es imposible de describir en nuestras palabras, era sin duda algo fuera de este mundo, algo caído del cosmos y que ningún hombre debería de conocer. Mi cabeza daba vueltas y todo se vuelve cada vez más borroso. Lo próximo que recuerdo es estar llegando a la ciudad en la madrugada, Juzgando el estado de mis piernas y pies, estuve en movimiento toda la noche. Pero no recordaba nada de esa noche aparte de lo que acabo de describir. Estaba aterrorizado y nunca más volví a subir a ese misterioso sitio, pero aún conservo aquel cofre y aun debo de desentrañar los misterios de lo que está contenido en él.
      أجد نفسي بين الذكريات